Las estimaciones de distintas consultoras privadas apuntan a que la desaceleración de los precios se interrumpió en septiembre, ubicándose por encima del 1,7% registrado en agosto.
Los cálculos más pesimistas sitúan el índice general cerca del 2%, impulsado principalmente por el incremento en el rubro de alimentos. La firma LCG reportó que los productos básicos de la canasta alimentaria aumentaron un 1,7% en la última semana del mes, acumulando un alza de 2,7% en el periodo de cuatro semanas.
Por su parte, Analytica midió una variación semanal del 0,8% en alimentos y bebidas, con una suba de 2,8% en cuatro semanas, y proyecta un nivel general del 2%. En la misma línea, Eco Go calculó un incremento del 0,4% en los alimentos consumidos en hogares hasta la tercera semana de septiembre y estimó una inflación general en torno al 2%.
Este escenario adversa los planes del Gobierno al persistir la presión sobre los precios, lo que dificulta la recuperación de los salarios. No obstante, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó la continuidad del programa económico actual.
"Pasamos de una inflación de 1,5% diario a un guarismo más o menos igual, pero mensual. Para los índices internacionales todavía es una inflación alta, pero en todo proceso de estabilización la convergencia lleva su tiempo. Sin embargo, no tenemos la menor duda de que si seguimos con estas políticas, lo vamos a lograr", expresó el titular del Palacio de Hacienda en un foro económico.
Para moderar el impacto inflacionario del mes, la administración nacional contó con la contención de YPF en los precios de los combustibles. Mientras que las demás petroleras aplicaron subas de entre 2% y 5% a mediados de semana, la empresa estatal incrementó sus valores un 1% tres días más tarde, aunque en el mercado se prevé un nuevo ajuste posterior.
Como medida complementaria para evitar mayores presiones sobre los precios, el Ejecutivo decidió postergar la actualización del impuesto a los combustibles prevista para octubre.

