La economía argentina sumó una nueva señal de alerta con la caída del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que registró un retroceso del 2,9% en julio frente a junio en términos desestacionalizados y del 1,4% en la comparación interanual, de acuerdo con los registros del INDEC.
Este resultado se conoció luego de que la misma entidad informara que el Producto Interno Bruto (PBI) disminuyó un 0,6% en el segundo trimestre de 2026 en relación con el período previo, aunque se mantiene un 2% arriba del año pasado.
Ante este panorama, el Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella estimó en agosto que existe una probabilidad del 82% de ingresar en una fase recesiva durante los próximos seis meses, un fenómeno técnico que requiere al menos dos o tres trimestres consecutivos de caída del PIB desestacionalizado.
El antecedente más cercano para la actual gestión se registró entre finales de 2023 y comienzos de 2024, mientras que la recuperación posterior comenzó a perder impulso durante 2026 tras crecer 0,7% en el primer trimestre, caer 0,6% en el segundo y abrir el tercero con la baja mensual de julio.
Por su parte, la producción industrial manufacturera descendió un 5% interanual en julio y la utilización de la capacidad instalada se redujo al 58,2%, con sectores como la metalmecánica en el 38,3% y la industria automotriz en el 39%, frente a rubros como la refinación de petróleo que trepó al 89,9%.
En cuanto al consumo, las ventas de productos de consumo masivo cayeron un 0,7% mensual y un 1,5% interanual en agosto según Scentia, acumulando una baja del 2,7% en los primeros ocho meses del año, al tiempo que las ventas en supermercados retrocedieron un 2,1% interanual en julio.
Esta retracción encuentra explicación parcial en la evolución de los ingresos, ya que el RIPTE indicó que los salarios de trabajadores estables registrados aumentaron un 28,8% entre julio de 2025 y julio de 2026 al pasar de $1.510.680 a $1.946.028, ubicándose por debajo de la inflación interanual del 33,8%.
A este escenario se suman la desocupación, que alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre, y la mora de los hogares, que llegó al 12,9% de los préstamos en julio, limitando tanto el consumo como el acceso al crédito.
Frente a este cuadro, el Gobierno argumenta que la baja respondió a factores transitorios y el ministro Caputo remarcó que el EMAE acumuló un crecimiento del 1,7% en los primeros siete meses de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, además de ponderar la tendencia-ciclo.
De esta manera, los registros correspondientes a agosto y septiembre definirán si la retracción del segundo trimestre constituyó una pausa en la recuperación o si la contracción económica se prolonga en el tiempo.

