El Gobierno nacional condenó los episodios de violencia registrados este jueves en las cercanías del Congreso nacional, en el marco de la quinta Marcha Federal Universitaria, donde se produjeron enfrentamientos entre asistentes a la movilización y efectivos policiales.
A través de un comunicado publicado en plataformas digitales, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, declaró que los mismos violentos de siempre quieren imponer el caos y añadió que los manifestantes implicados buscan desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada.
La funcionaria aplicó el protocolo antipiquetes, el cual contempló el uso de camiones hidrantes y gases lacrimógenos para dispersar a los grupos que arrojaron objetos contundentes y procuraron cruzar el vallado del Palacio Legislativo, tras lo cual remarcó que el derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia.
Para finalizar, Monteoliva advirtió que quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia y cerró con la frase: En Argentina, nadie está por encima de la ley.
En contrapartida, sectores de la oposición visibilizaron la represión durante la protesta y Germán Martínez, presidente del bloque peronista en Diputados de Unión por la Patria, abandonó el recinto para manifestar ante la prensa que existió una provocación.
El legislador cuestionó el accionar policial al señalar que la marcha transcurría con normalidad y que los uniformados tendrían que ser los responsables de garantizarla, para luego cuestionar por qué cuando no está la Policía no hay problemas y concluir que al final, toda manifestación termina con represión.
Por su parte, concurrentes a la protesta indicaron que los incidentes comenzaron después de las 16, momento en que un sector de la protesta empezó a romper bancos y veredas y a arrojar piedras contra los uniformados.
Una persona presente en el lugar que se identificó como estudiante de la Universidad Nacional de La Plata expresó que acudieron a manifestarse de manera pacífica y que la policía empezó a reprimir, para luego reclamar que esto no puede seguir así.

