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Pactan Washington y Moscú un incremento en la oferta mundial de #Diésel para frenar la suba de precios

La escasez internacional de combustibles y la fuerte subida en las cotizaciones del diésel derivaron en un entendimiento entre los gobiernos de Estados Unidos y Rusia. Donald Trump y Vladimir Putin acordaron facilitar mayores envíos de diésel ruso hacia el mercado global para descomprimir las dificultades de abastecimiento que golpean a distintas regiones, con especial impacto en Europa y América Latina.

El pacto busca elevar la disponibilidad de este combustible refinado ante un escenario marcado por conflictos geopolíticos, limitaciones en la producción y una demanda sostenida por parte de la industria, el transporte, la agricultura y la minería. El diésel constituye un insumo crítico para la actividad económica mundial, dado que cualquier alteración en su provisión impacta de manera directa en los precios y en la logística.

Este entendimiento marca una modificación en el escenario energético global, ya que Rusia se mantiene como uno de los principales productores mundiales de petróleo y derivados a pesar de las sanciones occidentales vigentes desde el comienzo del conflicto en Ucrania. En los últimos años, Moscú había redirigido gran parte de sus envíos energéticos hacia Asia, África y naciones emergentes, conservando su peso en el mercado de hidrocarburos.

La relevancia de la medida radica en que sectores clave como la agricultura mecanizada, la logística terrestre, el transporte marítimo, la minería y ciertos segmentos de generación eléctrica dependen de este derivado. Un encarecimiento prolongado del diésel se traslada con velocidad a los costos de bienes y servicios, lo que acelera la inflación y condiciona la expansión económica.

En América Latina, la novedad generó atención debido a la alta dependencia de varios países respecto de las importaciones de este combustible para mantener operativas sus cadenas productivas, mineras e industriales, tal como advirtió recientemente Chile ante posibles alteraciones en la cadena de suministro.

Tras conocerse la posibilidad de una mayor oferta de combustible refinado, los mercados energéticos respondieron con una tendencia positiva. Especialistas del sector indicaron que una inyección de diésel podría estabilizar las cotizaciones globales en el corto plazo y mermar las presiones inflacionarias, aunque aclararon que el comportamiento futuro dependerá de la geopolítica, las políticas de los grandes exportadores y el pulso de la demanda internacional.

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