El paso del ministro de Economía, Luis Caputo, por Nueva York dejó sensaciones divididas tras su participación en un encuentro con inversores en la sede de JP Morgan, antes del discurso de Javier Milei en la Asamblea General de la ONU. En esa reunión, el funcionario sostuvo que La Libertad Avanza se encuentra en condiciones de ganar los próximos comicios y que la economía está en una situación superior a la de 2023.
Pese a esto, persisten los interrogantes en torno a una eventual demanda de divisas. El programa financiero presentado por la administración actual contempló vencimientos por 24.900 millones de dólares para 2027 y fuentes de financiamiento equivalentes, pero no incorporó una potencial mayor demanda de dólares por parte del sector privado.
Los registros privados señalan que la dolarización de carteras se multiplicó por cuatro desde mayo, al tiempo que en 2025 las compras de divisas y las transferencias sin fines específicos llegaron a los 32.000 millones de dólares, la cifra más alta de las últimas dos décadas en un contexto marcado por la salida del cepo cambiario.
Distintas estimaciones del mercado calculan que la demanda potencial podría ubicarse entre los 30.000 millones y los 40.000 millones de dólares el año próximo. La planificación oficial solo abarca los requerimientos financieros del Tesoro, por lo que una dolarización privada añadiría presión sobre el esquema vigente.
“Hace meses crece el apetito por activos dolarizados”, indicó un agente a la Agencia Noticias Argentinas. Por su parte, los registros del Banco Central detallan que las compras netas de moneda extranjera de las personas humanas pasaron de 2.821 millones de dólares en junio a 4.124 millones en julio, lo que representa un incremento mensual del 46,2%.
Un analista señaló que el Ejecutivo precisaría un respaldo superior al reflejado por las reservas netas actuales y afirmó que “un número razonable estaría más cerca de los 20.000 millones líquidos”. El escenario exige contemplar los pagos de deuda y, al mismo tiempo, lograr que el Banco Central fortalezca sus reservas y conserve capacidad de intervención frente a posibles tensiones cambiarias.
Ante este panorama, la administración nacional evalúa incorporar nuevas fuentes de apoyo para arribar a 2027 con mayor holgura financiera. Una fuente al tanto de las tratativas precisó a la Agencia Noticias Argentinas que, además de la asistencia de Estados Unidos, se analiza la alternativa de gestionar nuevos fondos con entidades bancarias internacionales.
Desde los primeros días del mes, el Palacio de Hacienda lleva adelante conversaciones para captar cerca de 1.000 millones de dólares mediante nuevos créditos privados que cuenten con garantías de organismos regionales. La CAF avaló una garantía por 250 millones de dólares y Fonplata aprobó un esquema similar para respaldar préstamos por unos 500 millones, completando así el monto pretendido.
Durante el año, el Gobierno utilizó este mecanismo con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), instrumentos con los cuales obtuvo 3.200 millones de dólares respaldados por dichas instituciones globales.
El esquema combina instrumentos orientados a cubrir las exigencias del Tesoro con otros dirigidos a potenciar la liquidez en moneda extranjera del Banco Central. Ambas áreas podrían enfrentar exigencias adicionales durante el período electoral.
A estas gestiones se adicionan los recursos conseguidos a través de operaciones de pase pasivo (REPO) con entidades financieras del exterior. En enero, seis instituciones participaron de una transacción por 3.000 millones de dólares con el Banco Central, mientras que en julio la autoridad monetaria refinancio 6.000 millones en repos con diez bancos internacionales con plazos de pago hasta septiembre de 2028, lo que permitió postergar compromisos previstos para 2026 y 2027.
Frente a un contexto de mayor requerimiento de moneda extranjera, el equipo económico negocia alternativas de respaldo para incrementar la disponibilidad de divisas de cara al próximo período, según ratificó el propio Caputo al transmitir tranquilidad sobre los apoyos complementarios que podrían conseguirse.

