El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, rubricó una medida provisional que veta las plataformas digitales de apuestas deportivas y dispone su cierre definitivo a partir del 6 de octubre. El anuncio se realizó en una conferencia de prensa en San Pablo encabezada por el mandatario y el ministro de Hacienda, Dario Durigan, a nueve días de la primera vuelta de las elecciones generales.
Durante la presentación se detalló el cronograma para la devolución del dinero: los usuarios podrán retirar sus saldos de manera voluntaria hasta las 23:59 del 5 de octubre. Entre el 7 y el 8 de octubre las compañías tendrán la obligación de reportar los montos de cada cliente a las entidades financieras, y los bancos efectuarán los reembolsos entre el 9 y el 14 del mismo mes.
La normativa prohíbe de forma inmediata la firma de nuevos contratos de publicidad, propaganda y patrocinio vinculados a las apuestas. Los acuerdos vigentes podrán continuar hasta el 5 de octubre y se instrumentará el bloqueo de transferencias bancarias hacia firmas identificadas con esta actividad. La semana anterior, el jefe de Estado había cuestionado a estas empresas por fomentar el endeudamiento y la ludopatía en las familias, y el pasado martes reiteró ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que las plataformas convierten el vicio de lucro.
Los principales clubes de fútbol del país manifestaron su rechazo a la decisión, ya que perderán los ingresos publicitarios percibidos desde 2019. Las denominadas bets habían sido autorizadas en 2018 y operaron sin regulación hasta 2023. De acuerdo con la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda, el mercado nacional del sector movió 410.850 millones de reales, equivalentes a unos 79.023 millones de dólares, durante el primer semestre de 2026.
En paralelo a la medida provisional, el Poder Ejecutivo envió un proyecto de ley al Congreso para penar con entre cuatro y seis años de prisión y multas la explotación y operación de apuestas de cuota fija. La iniciativa también contempla sanciones de dos a cuatro años para la publicidad, la captación de apostadores y determinadas operaciones financieras relacionadas con el rubro.

