Rusia bombardeó un camión en territorio ucraniano a unos 800 metros de la frontera con Polonia, lo que generó preocupación en la Alianza Atlántica y forzó la suspensión temporal de un paso fronterizo.
El hecho ocurrió cerca del cruce Dorohusk-Yahodyn y fue validado por funcionarios de ambos países, mientras que la Guardia Fronteriza polaca indicó que el paso retomó sus funciones habituales luego de la interrupción.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que el objetivo del ataque era infraestructura empleada para el traslado de suministros militares europeos hacia Ucrania.
Esta situación se da en las proximidades de Polonia, integrante de la OTAN, en un contexto de mayores ofensivas rusas contra instalaciones próximas a las fronteras occidentales ucranianas.
Ucrania utiliza estas rutas hacia Polonia, Rumania y Moldavia para sostener su comercio exterior y recibir armamento y asistencia militar de sus socios occidentales.
El episodio coincide con declaraciones previas del primer ministro polaco, Donald Tusk, quien había señalado que su administración preveía acciones rusas en los pasos fronterizos.
Tusk indicó que su país había impedido un peligro en uno de los cruces y afirmó que Moscú intenta golpear las vías comerciales para deteriorar la economía ucraniana.
El enfrentamiento se desarrolla mientras ambos países endurecen sus ataques a distancia en una guerra que suma más de cuatro años, al tiempo que persisten las gestiones diplomáticas.
En este sentido, durante la cumbre de los BRICS en la India, el mandatario chino Xi Jinping y el primer ministro Narendra Modi propusieron mediar para lograr una resolución pacífica, de acuerdo con el Kremlin.
A su vez, Moscú indicó la posibilidad de reactivar en octubre tratativas trilaterales con Ucrania y Estados Unidos.

