El exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri fue detenido en la madrugada e ingresó a la Unidad Penal N°1 de Paraná para empezar a cumplir una condena de ocho años de prisión por corrupción, luego de que su sentencia quedara firme.
El arresto se concretó en su casa de Concordia a cargo de la Policía de Entre Ríos y el exmandatario fue trasladado a lo largo de 280 kilómetros hasta la capital provincial, después de que el Tribunal de Juicio ordenara su captura inmediata tras el rechazo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación al último recurso de la defensa.
La decisión judicial también afectó a Juan Pablo Aguilera, cuñado de Urribarri, y a Pedro Báez, exministro de Comunicación provincial, quienes también fueron condenados en el mismo expediente y alojados en la penitenciaría de Paraná.
Antes del operativo, los abogados del exgobernador habían pedido la prisión domiciliaria al argumentar problemas de salud física y mental, como estrés postraumático, hipertensión y afecciones cardíacas.
Pese a ese pedido, el tribunal rechazó la solicitud al concluir que no se presentaron motivos suficientes para eximirlo de cumplir la pena en la cárcel.
Urribarri, de 67 años, había recibido la condena en 2022 por los delitos de peculado y negociación incompatible con la función pública, tras probarse un desvío de fondos estatales a firmas vinculadas a su círculo familiar por medio de contratos de publicidad oficial ficticios entre 2010 y 2015.

