Lucas Ruiz tiene 17 años y sobrevivió al maltrato infantil. Tras la reciente y sospechosa muerte de su hermana menor de 2 años en Villa Gesell, rompe el silencio para denunciar la inacción de la Justicia de Familia y exigir la detención de su madre biológica, Lucía Sosa.
«Quiero hablar ahora, contar toda la verdad y que las cosas se sepan de una vez para que esto no vuelva a pasar», afirmó Lucas con una firmeza que conmueve. Acompañado por Elizabeth —su madre adoptiva— y su abogada Erika Hooft, el adolescente decidió romper el silencio tras una nueva tragedia que sacude a la provincia de Buenos Aires, en una nota que salió publicada en el diario La Capital de Mar del Plata.
A principios de esta semana, Isabella, una niña de tan solo 2 años, ingresó casi sin signos vitales al hospital de Villa Gesell llevada por su madre, Lucía Sosa. Aunque la mujer alegó que la pequeña se desvaneció mientras tomaba la mamadera, los médicos no pudieron salvarla y activaron de inmediato el protocolo para que la Justicia investigue.
Para Lucas, la historia se repite de la peor manera: es la tercera hermana que fallece en circunstancias bajo sospecha bajo el cuidado de la misma mujer.
Un historial marcado por la tragedia y la impunidad
La historia clínica y judicial de la familia Sosa deja al descubierto una alarmante serie de alertas no atendidas por el Estado:
- Candela Milagros (2013): Murió en el Hospital Materno Infantil. A pesar de la investigación inicial, no hubo consecuencias legales para la madre.
- Yazmín Milagros (2016): Falleció con apenas 11 meses. Su muerte derivó en una causa penal que mantuvo detenidos a Sosa y a su pareja de aquel entonces, Héctor Picard, aunque ambos fueron absueltos en 2018.
- Isabella (2026): Murió este lunes a los 2 años. Tras el trágico hecho, la Justicia decidió apartar y poner a resguardo a otro de los hijos de la mujer, un niño de 4 años.
«Si en 2013 tenés la primera alerta de que una persona no está bien para tener hijos, y en 2016 aparece el caso de otra bebé que muere, ya tenés dos signos claros. No podés seguir permitiéndole tener a cargo un bebé», cuestiona Lucas.
Incluso su propia historia médica es un indicio alarmante: «Según mi historia clínica, a los 21 días yo entré al hospital con una crisis respiratoria y cianótico. Después de que me sacaron de esa familia, jamás volví a tener un problema respiratorio en mis 17 años. ¿No es raro?».
Ocho años de tortuosas «revinculaciones»
Cuando apenas era un bebé, Lucas fue entregado en guarda a Elizabeth, integrante del programa Hogares de Belén. Lo que debía ser una medida de tránsito se convirtió en un vínculo indestructible, mientras la Justicia insistía en revincularlo con su familia biológica.
«El intento de revinculación duró hasta 2013. Cada vez que Lucas volvía de estar con ellos, lo hacía llorando, golpeado y con hambre», recuerda Elizabeth.
Por su parte, el adolescente conserva recuerdos amargos de esa infancia: «Tengo grabada una imagen de una casa oscura y de cómo Picard me tironeaba de las orejas. Durante ocho años la Justicia me hacía las mismas preguntas y yo siempre respondía lo mismo: que la pasaba mal, que me maltrataban y que no quería ir más».
El grito de justicia de un sobreviviente
Tras un largo proceso legal, la fuerza del amor se impuso. Lucas logró ser adoptado legalmente por Elizabeth y su esposo Jorge —fallecido tiempo antes de la sentencia— y logró tramitar el cambio de apellido para llevar con orgullo el de Ruiz.
Hoy, la muerte de su pequeña hermana Isabella lo atraviesa con dolor, pero también con una necesidad imperiosa de ser escuchado y exigir responsabilidades al sistema judicial:
«Esto volvió a pasar porque la Justicia de Familia actúa mal. No escuchan a los chicos cuando regresan de hogares violentos. Elegí hablar porque quiero que esto termine acá; no quiero que dentro de 10 años haya otro caso igual. Voy a luchar hasta que se haga justicia por mis tres hermanas. A Lucía la quiero presa o en un psiquiátrico, porque estoy convencido de que las muertes son su culpa», sentenció.

