El caso de Ángel López, el pequeño de 4 años que murió en Chubut, dio un vuelco estremecedor tras conocerse los resultados de la autopsia. Lo que inicialmente fue reportado por su madre como una «descompensación mientras dormía», resultó ser el desenlace de un calvario de maltratos. Luis López, padre biológico del niño, rompió el silencio con una denuncia desgarradora: “A mi hijo lo golpearon y lo torturaron hasta matarlo”.
Un informe forense que desmiente la versión oficial
La justicia ordenó la detención inmediata de Mariela Altamirano (madre de Ángel) y su pareja, Maicol González. La autopsia fue contundente: el nene falleció por traumatismos craneales, pero además presentaba lesiones internas de al menos diez días de antigüedad.
El pasado 5 de abril, Ángel ingresó al hospital en paro cardiorrespiratorio. Aunque los médicos lograron reanimarlo inicialmente, su cuerpo no resistió y falleció dos días después. Los profesionales de salud fueron los primeros en notar que los signos físicos no coincidían con el relato materno, alertando sobre antecedentes de violencia física.
El reclamo de un padre contra la Justicia
Luis López, quien crió a Ángel durante sus cuatro años de vida en un entorno que describe como «feliz y estable», apunta directamente contra el sistema judicial por haberle entregado el niño a su madre en un proceso de revinculación forzada.
- Abandono previo: Según el testimonio del padre, la mujer había abandonado al niño tiempo atrás y regresó solo para iniciar una disputa legal por la custodia.
- Informes bajo sospecha: Luis cargó duramente contra la psicóloga del caso, acusándola de redactar informes falsos para facilitar el traslado del menor: “Hicieron notas falsas para entregárselo a sus asesinos”, denunció en declaraciones radiales.
- Señales de alerta ignoradas: El padre asegura que presentó pruebas (fotos y videos) de que el nene asistía al jardín con hambre y falto de higiene desde que vivía con su madre, pero nadie escuchó sus advertencias.
Un sistema en el ojo de la tormenta
El pequeño se encontraba en la vivienda donde ocurrió la tragedia bajo una orden judicial de revinculación. Luis sostiene que nunca tuvo acceso pleno al expediente y duda incluso de que las audiencias donde se decidió el destino de su hijo hayan cumplido con los pasos legales correspondientes.
Hoy, mientras Mariela Altamirano y Maicol González esperan ser imputados por homicidio agravado por el vínculo, la comunidad de Comodoro Rivadavia y la familia paterna exigen respuestas de un sistema que, en su intento por «reincertar» al niño con su madre biológica, terminó entregándolo a un entorno de horror.

