La investigación judicial y policial por el asesinato de Gustavo Adolfo Pérez Álvarez comenzó durante la madrugada de este domingo en la localidad mendocina de Guaymallén, luego de que policías que realizaban patrullajes encontraran su cadáver tirado en medio de la calle, con múltiples heridas de arma de fuego.
La víctima tenía 34 años, antecedentes por delitos contra la propiedad y, según señalaron vecinos de la zona a El Sol, solía cometer robos en inmediaciones del lugar donde finalmente fue asesinada. Hasta la tarde de este domingo no había testigos presenciales del ataque y la pesquisa quedó en manos de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos. Ante la falta de cámaras de seguridad y escasos testimonios, más allá del progenitor y un choripanero, el expediente atravesaba escasas pruebas para dar con el o los autores.
Lo cierto es que el hallazgo ocurrió a las 3.15 en la intersección de calles Correa Saa y Servet. Personal policial advirtió a un hombre tendido sobre la lateral este de Servet, con manchas de sangre en la boca y signos evidentes de violencia. En un primer momento, los efectivos creyeron que presentaba heridas cortantes en el tórax, pero minutos más tarde el trabajo de Policía Científica determinó que había sido baleado seis veces a corta distancia.
La reconstrucción indicó que Pérez Álvarez presentaba dos impactos sin salida en la clavícula lateral derecha, un disparo en el tórax, otro en el brazo derecho y dos lesiones en el antebrazo izquierdo, una de ellas con orificio de entrada y salida. Además, entre las prendas de la víctima cayó un proyectil calibre 22 con manchas hemáticas y restos de tela. En la escena no encontraron vainas servidas ni otros elementos de relevancia para avanzar sobre el tirador, por esto creen que utilizó un revólver.
El caso tiene varios puntos oscuros. Uno de los primeros en declarar fue un vendedor de choripanes que trabajaba en las inmediaciones. Aseguró que no vio el ataque, aunque manifestó haber escuchado detonaciones momentos antes del hallazgo. Esa declaración fue, hasta esta jornada, uno de los pocos elementos temporales con los que contaban los pesquisas para establecer cómo se produjo el homicidio.
Poco después llegó hasta la escena el padre de la víctima. El hombre explicó ante los investigadores que su hijo había salido de la casa familiar cerca de las 3, aunque no le comentó hacia dónde se dirigía. Desde entonces no volvió a tener contacto con él hasta que le avisaron del crimen.
Fuentes ligadas a la instrucción indicaron que Pérez Álvarez registraba numerosos antecedentes por delitos contra la propiedad. A fines de enero había sido detenido por hurto simple en el citado departamento. También figuraba imputado por la sustracción de un estéreo ocurrida en junio del año pasado, causa en la que actuó junto a un cómplice. A eso se sumaban otras causas por hurtos y robos tramitadas durante 2023 y 2024.
En el barrio donde apareció acribillado, algunos vecinos aseguraron que el hombre “andaba robando por la zona” y señalaron que era conocido en sectores de Guaymallén por hechos vinculados a delitos menores.
Los pesquisas intentaban determinar si el homicidio tuvo relación con alguna disputa previa, un ajuste de cuentas o un intento de robo que terminó de manera violenta.“No descartamos que algún vecino cansado de los robos le haya disparado”, amplió una fuente que habló con este diario.

