Tomás Sebastián Barrio tenía 23 años y un extenso prontuario delictivo. Murió durante la madrugada del viernes tras ingresar a una vivienda en la localidad mendocina de Guaymallén, donde protagonizó una violenta pelea con el dueño de casa.
Al momento del deceso, se encontraba esposado porque no podían controlarlo y un médico del Servicio de Emergencia Coordinado acaba de suministrarle una medicación para frenar la excitación que presentaba. El fiscal de Homicidios Carlos Torres se hizo cargo de la instrucción y solicitó una serie de peritajes, informes y declaraciones para conocer en detalle y reconstruir cómo fueron las últimas horas con vida del ex convicto.
Barrio había salido recientemente de la cárcel y acumulaba múltiples antecedentes penales, incluidos robos, hurtos y resistencia a la autoridad. La secuencia fatal comenzó pasadas las 23 en una casa ubicada en la calle Guiraldes al 300, en Dorrego.
El propietario de la morada señaló que el joven ingresó trepando por los techos y cayó en su patio. Allí comenzó a gritar desesperado que era perseguido y lo querían matar, negándose a retirarse pese a los intentos del dueño de casa de persuadirlo.
Ante la agresividad del intruso y temiendo por su familia, ya que su esposa era testigo de la situación, el dueño del domicilio forcejeó con él durante algunos minutos, un enfrentamiento que se trasladó desde el comedor hasta el baño.
En medio del forcejeo, el morador sufrió una herida en la cabeza luego de ser golpeado con un botiquín. Finalmente, logró reducir a Barrio con una llave al cuello hasta dejarlo inconsciente. Para inmovilizarlo, lo ató con una cuerda blanca en posición boca abajo. Allí lo mantuvo reducido mientras la familia llamaba al 911 solicitando presencia policial.
Este jueves por la noche, un joven con antecedentes murió cuando ingresó a una casa ubicada en calle Guiraldes del departamento de Guaymallén y peleó con el propietario. El joven tenía 23 años y contaba con un amplio prontuario por otros…
Cuando una movilidad llegó al lugar, encontró a Barrio aún con vida, respirando, aunque muy alterado y golpeándose contra el suelo y las paredes. Ante su estado, decidieron colocarle esposas para evitar que se autolesionara. En ese momento solicitaron la presencia de médicos.
Debido a su agresividad, se solicitó en dos ocasiones la presencia de una ambulancia, tal como registró el Centro Estratégico de Operaciones. Un equipo del SEC llegó minutos después y el médico a cargo optó por administrarle un sedante, declaró inicialmente tal como señala el protocolo en este tipo de casos. Sin embargo, poco después de la inyección, Barrio dejó de respirar.
Los profesionales iniciaron maniobras de RCP y utilizaron un desfibrilador en un intento por reanimarlo. Minutos después arribó otra ambulancia del SEC. Una médica realizó durante 40 minutos intentos para estabilizarlo, pero finalmente, a la 1.10, se constató el deceso.
El fiscal Carlos Torres quedó a cargo de la investigación. Se dispuso la intervención de la Policía Científica y de la División de Homicidios para esclarecer los hechos. Los efectivos de esa área hablaron con vecinos y también con los moradores para entregarle un informe al representante del Ministerio Público.
Por su parte, el propietario de la casa quedó a disposición judicial para determinar si se trató de un caso de legítima defensa o exceso de esa figura penal. Si bien Barrio aseguraba que había entrado a la casa porque lo venían siguiendo e “iban a matarlo”, para los detectives es posible que haya tenido intenciones de meterse con fines delictivos, es decir, de robo. Es por eso que también averiguaban si actuó con algún cómplice.
También comenzaron a investigar cómo fue el procedimiento de los policías que trabajaron en el teatro del hecho y del personal médico que estuvo en la escena.
Por su parte, los pesquisas supieron que Barrio tenía un prontuario abultado por diversos delitos, como daño con el fin de impedir el libre ejercicio de la autoridad en venganza de sus determinaciones, robo simple en grado de tentativa, robo por el uso de arma, hurto simple en concurso real con violación de las medidas adoptadas por las autoridades para impedir la introducción o propagación de una epidemia (durante la pandemia por coronavirus), robo simple en grado de tentativa y robo simple en concurso real con hurto simple.
Fuentes policiales agregaron que, además, presentaba 20 detenciones en comisarías y le detectaron dos robos agravados cuando era menor, cuando se lo dejó a disposición del Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil.
Con información de El Sol.

