Ricardo Rubén Torres Devia tenía 36 años y este domingo durante la madrugada recibió un balazo en la cabeza cerca de la intersección de calles Güemes y Arizu, en la localidad mendocina de Luján de Cuyo. Murió prácticamente en el acto.
Hubo llamados al 911 y a los pocos minutos policías de la jurisdicción y una ambulancia del Servicio de Emergencia Coordinados (SEC) se presentaron en la escena. Confirmaron que se trató de un asesinato con arma de fuego y rápidamente el Ministerio Público, a través de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos, comenzó a trabajar en el caso.
Con el paso de las horas, fuentes vecinales y policiales aseguraron que Torres Devia, quien trabajaba de jardinero y tenía domicilio en la manzana M del barrio Solar de Cuyo, quedó en medio de una discusión entre dos hombres y recibió el plomo que no era para él y terminó con su vida en cuestión de minutos. Este domingo por la tarde era la hipótesis más fuerte del caso.
La reconstrucción inicial sostiene que la víctima se dirigía a comprar a un negocio cuando se produjo la discusión entre dos sujetos. En ese momento, Torres Devia recibió el impacto. Los testigos hablaron con los primeros policías que trabajaron en el caso y también con los de la División Homicidios e identificaron a un sospecho.
Si bien pidieron reserva de su identidad para no entorpecer las labores investigativas, se trata de un joven nacido el 4 de marzo de 1997 y que tiene domicilio en calle Alberdi de Mayor Drummond, tal como pudo averiguar este diario con testigos del caso.
Fuentes policiales y judiciales contaron que la información principal que llegó al CEO hablaba de un hombre de 36 años asesinado de un disparo en la cabeza en Perdriel, cerca del barrio Cuadro Estación. La víctima fue hallada sin vida en la vía pública.
El hecho de sangre fue alertado a la línea de emergencias a las 0.30, cuando un vecino de la zona de calle Güemes y Arizu informó que había escuchado un golpe en la puerta de su vivienda, seguido de una detonación de arma de fuego.
Al salir, encontró a su amigo herido de bala y sin signos vitales. Según su testimonio, dos personas escaparon del lugar corriendo y logró identificar a uno de ellos, con quien había mantenido una riña una hora antes.

En la escena del crimen trabajaron efectivos de la Unidad Investigativa Departamental (UID), la División de Homicidios, Policía Científica y el Grupo de Tareas Especiales de la Policía de Mendoza (TEN), quienes levantaron las primeras pruebas para encaminar la instrucción.
Los peritajes realizados en el lugar por Científica y también la recolección de testimoniales buscaban esclarecer la mecánica y determinar el móvil del ataque, ya que se apunta a una posible venganza o ajuste de cuentas entre dos hombres que terminó con la vida de un inocente.
Con información de El Sol.

