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#Encapuchado asesinó de una puñalada en el corazón a un hombre y escapó

El asesino de Carlos Antonio «Pitu» Méndez, de 38 años, actuó con una capucha que le cubría casi todo el rostro. Anoche permanecía prófugo, la policía comandaba diversos allanamientos en aguantaderos de la ciudad santiagueña de La Banda y la estampida era notoria en la venta de drogas.

El crimen se registró el viernes después de las 17 en calles Héctor Soria y Almafuerte, Bº Los Naranjos, en La Banda.

Según investiga la fiscal María Alejandra Holgado y personal de la División Homicidios y Delitos Complejos Banda, «Pitu» trasladó en su motocicleta al misterioso encapuchado.

Las motivaciones del viaje representaban anoche un enigma indescifrable. Se sabe que «Pitu» (con residencia en Bº San Fernando) golpeó las manos en una casa de Los Naranjos. Retornó hacia su vehículo y estalló una discusión con su acompañante, «quien no es del barrio», aclararon los vecinos a Holgado.

Entonces, «Pitu» habría extraído un destornillador y el otro sujeto, un cuchillo. Se trenzaron en una sangrienta pelea y «Pitu» recibió una puñalada directo al corazón. Cayó desplomado y su verdugo fue por más, deseoso de rematarlo.

Sin embargo, dos vecinos tomaron piedras y lo agredieron, forzándolo a escaparse a las corridas. Mientras, un ascendente surco de sangre iba rodeando a «Pitu» en el tierral. Luego de un alocado intento de su hermano por salvarlo, arribó sin vida al CIS Banda.

La autopsia determinó ayer que la víctima pereció de una sola herida al corazón, a la altura del cuarto espacio intercostal izquierdo, deslizaron los policías.

ADN y un viraje

Mientras los expertos buscaban ayer ADN en el destornillador de «Pitu», Holgado habría dado un drástico giro de 180 grados a la hipótesis original policial. Descartó que el homicida sea un tal «Cuni«, mucho menos que tuviese tatuajes en los brazos.

Ahora, los policías trabajan en las cámaras de seguridad en la zona. Es optimista en que alguna haya captado el paso o la huida del encapuchado, porque todos los vecinos lo vieron escaparse en una alocada carrera.

La víctima.

Lo adverso para la causa es que «Pitu» no llevaba celular, lo cual habría simplificado «rastrear» a su asesino, quien minutos antes formaba parte de su selecto grupo de confianza. Esta madrugada, los investigadores golpeaban muchas puertas en dos barrios fuertes y reticentes a los uniformes: El Brete y el Río Dulce. La fiscal se aferraba al bajo perfil, pero rodeada por policías con fuerte llegada entre dateros que todo lo ven y escuchan.

«Dealers», a un paso de delatar al homicida

Muy por debajo, los investigadores asociaban el homicidio con la venta de drogas. La sangre de «Pitu» anoche incomodaba a los «dealers» en Los Naranjos, renuentes a la invasión de policías que espantaban a su clientela.

Desde ese condicionamiento, Holgado procuraba capitalizarlo. Sin que esas miradas curiosas pudiesen darse cuenta, lanzó a numerosos policías que literalmente «daban vuelta» el bajo mundo.

Con una catadura moral divorciada con el sentido común o lógica empatía, los «dealers» pugnaban por la retirada policial, ya que era sábado y la noche, según su «negocio», debía ser acompañada con pastillas, marihuana o cocaína.

Los policías permanecían «atrincherados» en las calles, receptando algún que otro dato de un delator, capaz de guiarla hacia el encapuchado, o el negocio cerraría sus puertas a la fuerza.

Las motos y autos iban y venían, incesantes, pero las casas de los «dealers» no atendían a nadie, al menos hasta tanto caiga el asesino.

Con información de El Liberal.