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ESCÁNDALO | Policías ahorcaron a un preso en una comisaría y mintieron que había muerto por descompostura

Nada de una “muerte por una descompostura”, como escribió un policía en el libro de guardias de la comisaría de La Falda, en el valle de Punilla, el pasado domingo. Jonatan Oscar Romo (35) murió por asfixia mecánica y causada por terceros, como concluyeron los forenses. Fue una muerte violenta.

Para la Justicia, Jonatan fue víctima de un homicidio y de un posterior intento de desviar el curso de las cosas con una mentira.

Por ello, el fiscal Raúl Ramírez ordenó este jueves las detenciones de seis policías de La Falda: cuatro quedaron presos e imputados por supuesto homicidio calificado por su condición de uniformados; mientras que los restantes dos están presos por encubrimiento agravado.

No se descarta que, conforme al avance de la causa, puedan surgir más detenciones e imputados en filas de la Policía.

Por presunto homicidio calificado quedaron presos: el sargento Migual Ángel Aguilera, el cabo Juan Pablo Zunino, el cabo Hernán Suárez y el sargento Walter Geri.

En tanto, por presunto encubrimiento agravado quedaron presos: el subcomisario Pablo Antonio Zárate y el agente Lucas Giménez. Los seis ya estaban en situación pasiva desde el pasado lunes.

Por ahora, quedaron alojados en el Establecimieto Penitenciario Número 9. Luego, serán trasladados a la Cárcel de Bouwer.

Víctima. Jonatán Romo
Jonatan Romo, la víctima (Fotos La Voz).

El caso de Jonatan Romo se convierte en el cuarto homicidio cometido por la Policía en procedimientos en la vía pública desde 2020.

Los otros crímenes fueron: Juan Antonio Ávila (ejecutado a tiros y abandonado a su suerte en una casa de Villa El Libertador); Blas Correas (ejecutado en un retén y luego se le plantó un arma); y Joaquín Paredes (ejecutado por la espalda en una feroz represión a chicos desarmados que estaban en una plaza.

El crimen de Jonatan ha causado un “terremoto” en la actual gestión de la jefa de Policía, Liliana Zárate, quien llegó a su puesto en 2020 tras los casos de “gatillo fácil”.

De hecho, Zárate y el ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, dispusieron una “purga” días atrás que terminó con que tres altos jefes fueran desplazados.

Dos de ellos, fueron mandados a retiro forzoso. Se trataba del jefe y subjefe de recursos humanos: los encargados de formar a la tropa.

Cómo fueron los hechos

Jonatan Romo vivía con su familia en La Falda. Sus propios allegados y el abogado de la familia señalaron que el muchacho tenía trastornos psiquiátricos y era adicto.

Ya en diciembre, según su familia, había sido golpeado por policías en un procedimiento durante una crisis que había tenido en La Falda. Era una cara conocida para algunos uniformados de esa región. El domingo pasado, Jonatan volvió a tener otro brote psicótico, según admitieron familiares.

En una despensa de calle Italia, rompió una botella y provocó desmanes. Ya en la calle, se enfrentó con algunos vecinos.

Según fuentes de la causa, no atacó a nadie, pero estaba exaltado. Familiares y vecinos llamaron al 911. A los pocos minutos, llegaron dos patrullas al lugar.

En la Policía hay un protocolo que marca dos cosas fundamentalmente: por un lado, el uso de la fuerza es el último recurso; por el otro, nunca hay que llevar a las personas que tienen crisis a una dependencia policial sino que a un centro de salud. Nada de eso hicieron los policías.

Peritajes y detención

Con cautela se movió el fiscal Ramírez, un “viejo” conocedor de la Policía. Fue comisario mayor, fue jefe de Asuntos Internos. Fue profesor de policía en la Escuela de Oficiales.

Ya fiscal, y conocedor del “paño”, trabajó con un equipo cerrado.

Esperó informes, ordenó peritajes, entrevistó a forenses, inspeccionó la comisaría y, cuando tuvo todo, ordenó las detenciones.

Con información de La Voz.