Un delincuente juvenil asesinó la mañana de este domingo de un balazo a un joven para robarle las zapatillas en el barrio La Gloria de la localidad mendocina de Godoy Cruz. La víctima fue identificada como Jonathan Enrique Ochoa, de 28 años.
En el hecho también resultó herido de un disparo un remisero, quien llevó hasta el popular complejo a uno de los presuntos autores del crimen. El sospechoso es menor de edad -tiene 13 años- y fue entregado por su familia en la Comisaría 52ª.
En un primer momento, tomó intervención la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, pero, debido a la edad del señalado matador, el expediente fue derivado a su par Leticia Marti de la Fiscalía Penal de Menores.
La información policial sostiene que minutos antes de las 11 un adolescente se presentó en una remisería de la zona y pidió un viaje hasta la manzana K de la barriada.

Cuando llegaron al lugar, el chico abordó al chofer con un arma de fuego con intenciones de sustraerle sus pertenencias. Acto seguido, le apuntó en la cabeza y cuando disparó el trabajador del volante, de 44 años, se cubrió con el brazo izquierdo y recibió allí el impacto del plomo.
Acto seguido, el autor de ese hecho abordó a Ochoa, quien se encontraba en la vereda esperando a ser atendido en un comercio.
El malviviente le robó las zapatillas y luego le dio un balazo en el abdomen, provocándole la muerte en cuestión de minutos, señala la reconstrucción.

Varios testigos que presenciaron el ataque aportaron la identidad del autor, quien tiene domicilio en la manzana L del barrio.
Alrededor de las 13, el sospechoso se entregó y quedó a disposición de la fiscal Marti. Por su parte, el remisero quedó internado en el Hospital Central y se encontraba fuera de peligro.
Un pibe con frondoso prontuario
Tiene 13 años, lo conocen como el Estatu y a su corta edad ya había adquirido fama de delincuente juvenil entre los vecinos del barrio La Gloria.
Los detectives con experiencia en la zona lo vinculan con robos y hasta con integrantes de bandas dedicadas a la comercialización de estupefacientes de ese sector godoicruceño.
Este domingo, el chico que nació un 20 de julio de 2008 quedó sindicado como autor del asesinato en un asalto de Jonathan Enrique Ochoa (28) y por balear a un remisero.
El adolescente vivía a sólo 200 metros de la casa de la víctima fatal y a una cuadra de la escena. Cuando policías lo fueron a buscar a su domicilio, su madre lo entregó y quedó a disposición de la fiscal de Menores Leticia Marti.
Debido a que se trata de un menor inimputable, la representante del Ministerio Público deberá archivar la causa eventualmente. Antes, ordenó practicarle al sospechoso un barrido electrónico para comprobar que haya disparado un arma de fuego en las últimas horas.
Otro de los peritajes clave antes de dar por terminada la instrucción, será el cotejo balístico a los proyectiles extraídos del brazo del remisero y del cadáver de Ochoa. El objetivo es verificar que ambos hechos fueron cometidos por el mismo autor.

Una vez que se finalicen esas medidas, la situación del chico la definirán los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI), cuyo personal deberá profundizar sobre su contexto familiar y social.
En caso de que se encuentren irregularidades y su familia esté en condiciones de contenerlo, quedara bajo su tutela. Caso contrario, podría terminar alojado en un hogar para recibir algún tipo de tratamiento y abordaje psicológico, explicaron fuentes consultadas.
Seguidilla delictiva
La reconstrucción que hicieron los pesquisas de la División Homicidios sostiene que pasadas las 10 el Estatu se acercó a una remisería de calle Terrada y pidió un coche para hacer un viaje hasta el barrio La Gloria, donde reside.
El chico le indicó al chofer que frenara frente a la manzana K y le pidió que lo esperara. Allí ingresó a un pasillo, donde iba a buscar a un amigo: «Rodrigo, Rodrigo», gritó varias veces frente a una vivienda, pero nadie salió.
Ante eso, regresó al remís y le pidió al conductor que lo llevara hacia otro sector del barrio. Pero el trabajador del volante se negó y le pidió que decidiera dónde quedarse, ya que lo estaba haciendo perder tiempo.
Al parecer, eso provocó la bronca del menor, quien extrajo de entre sus prendas un arma de fuego, amenazó al remisero y le exigió sus pertenencias.
Acto seguido, le apuntó a la cabeza y cuando gatilló el arma la víctima alcanzó a protegerse la cabeza con su brazo izquierdo, por lo que el proyectil le impactó a la altura del codo.
Mientras el conductor se dirigía hasta la Comisaría 52ª para pedir auxilio, el Estatu continuó con su accionar delictivo y abordó a Ochoa, quien estaba en una vereda de la manzana K, esperando a ser atendido en un quiosco.
De la pesquisa surge que el adolescente lo increpó con el arma, le robó las zapatillas que llevaba puestas y antes de darse a la fuga le dio un tiro en el abdomen.
Con información de El Sol.

