Un playero de una estación de servicios fue asesinado hoy de un balazo en el estómago al resistirse a un intento de robo en la ciudad de Córdoba.
El hecho ocurrió alrededor de las 0.15, cuando dos hombres llegaron en una moto a la estación Santa Lucía, situada en avenida Rancagua al 3300, en el barrio Villa Corina, de la zona este de la capital cordobesa.
Según las fuentes, uno de los «motochorros» quiso robarle al playero, identificado como Marcelo Altamirano (36), quien se resistió al asalto, produciéndose un forcejeo entre ambos.
En esas circunstancias, la víctima recibió un disparo en el estómago, tras lo cual fue trasladada al Hospital de Urgencias, en el que murió poco después.

En tanto, los «motochorros» escaparon y hasta esta tarde eran intensamente buscados por las Policía, bajo las directivas del fiscal Raúl Garzón.
Por su parte, vecinos del lugar y compañeros de Altamirano destacaron la responsabilidad del playero en su trabajo, lamentaron lo ocurrido y recordaron que la víctima era el sostén de su familia y padre de un niño.
«A mi hijo no le van a devolver a su padre«, dijo a la prensa la pareja del playero asesinado y agregó: «Si la Policía los va a agarrar y después un juez los va a soltar, ¿para qué?». «Tiene que haber justicia.»
Y visiblemente conmocionada, la mujer añadió: «Mi hijo le decía ´sos mi mejor amigo’.»
Desgarrador testimonio
Un vecino de barrio Villa Corina que auxilió al playero reveló nuevos detalles de sus últimos minutos de vida. Walter contó, entre otras cosas, que trasladó al trabajador atacado al Hospital de Urgencias, a donde llegó con vida.
“Justo llegaba al quiosco de mi hermana, escuché el griterío y me dice: ‘Le pegaron un tiro a Pablo’. Me cruzo y lo trato de ayudar poniéndole una bolsa de carbón de carbón debajo de la cabeza”, indicó en diálogo con Cadena 3. “Me dice ´me estoy muriendo, me falta el aire´. Empezamos a hablar con los remiseros sobre la demora de la ambulancia y decidimos cargarlo en mi chata y llevarlo. Pablo estaba escuchando y me decía ‘me estoy muriendo, por favor, llevame’”, agregó.
“Mi hermana subió conmigo y le iba diciendo que tratara de respirar por la nariz”, relató el hombre. “Salimos con toda la fe para el hospital y en el control de Rancagua y Capdevila detuve la marcha, les comenté la situación a los policías y les pedí que me abran camino”, añadió.
En este sentido, Walter explicó que los patrulleros lo escoltaron y que finalmente llegaron al Hospital de Urgencias. “Pablo llegó consciente. Se iba quejando todo el camino de que no podía respirar, pero cuando lo bajamos estaba consciente, dando las gracias porque lo habíamos llevado”, narró el hombre, claramente emocionado.
“Todos pensamos que ya estaba, que ya habíamos llegado”, reconoció el sujeto. Y aseveró que cuando lo quiso poner en la camilla para ingresarlo al nosocomio, “se desvaneció en mis brazos. Se desvaneció pero entró consciente”, remarcó el hombre y aseguró que “media hora después informaron que había fallecido”.
Con información de Télam.

