La muerte de Iván Federico Reynoso (27 años), provocada por su tío paterno, Victorino Reynoso (52), generó una profunda investigación del personal de la Subcomisaría de la localidad santiagueña de Weisburd (Moreno) y del Departamento de Seguridad Ciudadana Nº 12, junto con el Ministerio Público Fiscal.
Las primeras averiguaciones determinaron que las diferencias entre el padre de la víctima y su hermano, imputado por el asesinato, se iniciaron hace dos décadas aproximadamente y tendrían como causa las tierras que heredaron.
Los desencuentros y discusiones se prolongaron en el tiempo y se transmitieron a los hijos. Los descendientes también tomaron parte en los enfrentamientos, revelaron los investigadores. En este sentido, se supo que hace un año aproximadamente, Victorino habría baleado en una pierna a uno de sus sobrinos, hermano de Iván, por lo cual estuvo preso.
Anteayer a la tarde, Victorino Reynoso, quien se domicilia en el paraje Floresta, se había trasladado hasta Weisburd, donde visitó y saludó a otro hermano por la llegada de Año Nuevo. Cuando regresaba a su casa, presuntamente fue interceptado por Iván y otros sobrinos.
Hubo una pelea y Victorino habría sufrido un botellazo debajo de la axila. Presuntamente, Victorino se marchó con la intención de traer su arma de fuego, mientras que los restantes también lo habrían amenazado con matarlo.
Victorino regresó con un cuchillo carnicero de 20 centímetros de hoja y se enfrentó con Iván, a quien le clavó a la altura del corazón, debajo de la tetilla izquierda. La muerte fue casi instantánea en la vereda de una casa donde se realizaba una riña de gallos, lugar que la víctima y familiares consumían bebidas alcohólicas.
El asesino se fue a su casa, donde fue apresado por la Policía y entregó el arma blanca. Luego fue alojado en la Alcaidía de Quimilí.
Con información de Nuevo Diario.

