EXCLUSIVO PUM!
Un joven de 29 años se debate entre la vida y la muerte luego de ser salvajemente atacado a golpes y patadas por un grupo de personas a las que le había ido a reclamar por el presunto robo de la bomba de agua de su casa, de la localidad bonaerense de Quilmes, en Argentina. El padre de la víctima, al querer salvarlo de la turba violenta, recibió una pedrada en la nuca y quedó inconsciente.
De acuerdo a lo que puedo establecer PUM!, el suceso ocurrió a las 21.30 del viernes 2 de abril pasado, en la calle Yoldi al 700, de Balneario, en el mencionado partido del sur del Gran Buenos Aires.

En ese momento, Jorge Daniel Pereira, de 29 años, fue a reclamarles a un grupo de vecinos con el que tiene conflictos barriales de vieja data, por el robo de la bomba de agua de su casa, situada a pasos del lugar, en el cruce con la calle Garibaldi.
Fue ahí cuando 5 sujetos, conocidos como «El Correntino», «Javier», «María Luján», «Nicolás» y otro al que no se pudo identificar, la emprendieron a golpes y patadas contra Pereira, que cayó al pavimento gravemente herido.

No conformes con tenerlo dominado, los agresores continuaron con la paliza, hasta que el padre del muchacho, Jorge Antonio Pereira, paraguayo de 63 años, observó la situación, salió de su casa e intentó mediar en el conflicto. Sin embargo, el sexagenario recibió una pedrada en la nuca, que lo dejó inconsciente en el piso junto a su hijo.
Esta situación dispersó a los patoteros y permitió que efectivos policiales y personal sanitario de una ambulancia, trasladaran a Jorge Daniel al hospital Iriarte, donde quedó internado en gravísimo estado, en terapia intensiva, con hundimiento de cráneo y fractura de mandíbula. Luego, fue derivado al Hospital Fiorito de Avellaneda, donde permanece alojado.

UNA FAMILIA EN VILO, AMENAZAS E IMPUNIDAD
Daniela, madre de Jorge, contó que «mi hijo está muy grave y sólo quiero justicia para él y mi marido, que los patotearon con total salvajismo y a nadie le importa. Ellos andan impunemente por el barrio amenazando a mi familia, sacando fotos a todos los que ingresan a mi hogar, incluso a los que viviemos en él».
La señora, presa de una profunda angustia por el cuadro de su hijo y la situación a la que los llevaron los delincuentes, señaló: «a mi esposo podrían haberlo matado, le tiraron un piedrazo en la cabeza y se salvó de milagro. Esta gente grita en el barrio ‘tenemos armas’, acosan a todo el mundo continuamente. Tenemos mucho miedo y necesitamos ayuda».

La misma denunciante relató el suceso: «ellos viven a media cuadra, fue en la calle, pero como en todo barrio los rateros venden las cosas en el mismo barrio. Mi hijo les reclamó el robo de la bomba de agua, y se le vinieron entre 10 y 12 personas. En ese momento salió mi marido a defender al hijo. Mi marido y mi hijo terminaron inconscientes, cuando voy a ver a mi marido, veo que 5 varones están pateándole, pegándole con palos y piedras y él ya sin conocimiento en el piso».

