EXCLUSIVO PUM!
La muerte de Braian Saucedo, el chico de 13 años que murió ahogado en una tosquera de la localidad bonaerense de Virrey del Pino, al ser empujado por tres amigos, continúa arrojando escalofriantes revelaciones. Aparecieron más audios de un amigo de la víctima, en la que le contaba a los padres de Braian varias versiones falsas acerca de a dónde había ido el menor, cuando en realidad él ya sabía que estaba sin vida, porque lo había visto asfixiarse en el espejo de agua.

PUM!, el único medio que sigue desde el principio las alternativas de un caso que sacudió a La Matanza y hará ruido a nivel nacional, accedió a varios mensajes de audio que Lucas, uno de los tres amigos que acompañaron a Braian a la tosquera fatídica, les envió a Héctor Saucedo y Marisol Rodríguez, los padres del pibe fallecido.

«Nosotros terminamos de entrenar y él dijo que se tenía que ir, y se fue. Nosotros nos quedamos un rato más» asegura, con total sangre fría, el chico de 13 años, amigo de Braian, en uno de los mensajes de Whatsapp.
El chico puntualiza: «íbamos a ir a la Siba (sic) a entrenar, como habíamos quedado. Pero como se nos hizo muy largo el camino, fuimos a la Foresta, a la plaza. Y de ahí terminamos de entrenar a las 11.14, hablamos un rato a ver qué íbamos a hacer y ahí nos saludó porque nos dijo que estaba apurado, y se fue. Nosotros, con el Loco y Agustín, nos fuimos caminando».

SANGRE FRÍA Y PERVERSIÓN
El mismo Lucas, tal como publicó PUM! días atrás, había asegurado en otros audios que no sabía nada de Braian, e incluso, con total morbo, le preguntó a su madre si no había llegado a su casa y le afirmó «ya va a aparecer».
Estos tres pibes, luego de ver morir a Braian, participaron de la búsqueda, postearon en redes sociales «tenés que volver, amigo» y hasta participaron de la marcha que hicieron para reclamar la aparición con vida de Braian. Ellos sabían perfectamente que estaba muerto, lo habían visto con sus propios ojos.
EL DOLOR DE UNA MADRE
Marisol, la madre de Braian, dio un testimonio lleno de impotencia, congoja y desolación: «Mi impotencia es que yo escuchando la declaración de los chicos, no me cerraba lo que decían. Me mintieron en mi propia cara, en mi propia casa, me venían a decir que no sabían nada. Cuando desde el día uno supieron lo que había pasado con mi hijo. Si desde el día uno me hubieran dicho lo que había ocurrido, iba a ser todo más fácil para yo poder enterrar a Braian a cajón abierto. Lo tuve que velar a cajón cerrado… porque tampoco me dieron esa oportunidad de despedirme de mi hijo. Lo velé a cajón cerrado a mi hijo y tampoco lo pude enterrar ese mismo día, recién una semana después de su muerte».



