EXCLUSIVO PUM!
Una multitudinaria fiesta clandestina en los pasillos del barrio Ejército de los Andes, conocido popularmente como «Fuerte Apache», en la localidad bonaerense de Ciudadela Norte, en Argentina, terminó de la peor manera, con peleas, corridas y balazos. No se produjo una auténtica masacre y baño de sangre sólo por obra de la providencia.
De acuerdo a lo que pudo averiguar PUM!, la celebración se llevó a cabo en horas de la noche del sábado en el monoblock 1 del citado asentamiento construido a comienzos de la década de 1970 y donde viven unas 40 mil personas, en el partido de Tres de Febrero.

La fiesta, prohibida por las regulaciones del distanciamiento social por la pandemia de Covid-19, se convocó a través de las redes sociales y viene teniendo lugar, en el mismo pasillo, hace un par de meses. «Todos los sábados lo mismo, se llena de jóvenes sin tapabocas ni nada, les importa todo tres pitos, con tal de juntarse, tomar alcohol y drogarse, siempre es igual, y pareciera que no se puede hacer nada porque te amenazan», contó un vecino a este medio que pidió, por razones lógicas, resguardo de identidad.
«Lindas joditas se arman en mi barrio» es uno de los posteos que se pueden ver en Facebook de algunos de los asistentes, que postean las bebidas que toman y suben videos, con total impunidad. «Este sábado había como 700 personas ahí, no sabés el quilombo que hacen y encima dejan todo lleno de basura, no recogen nada» señaló el mismo informante.
En esta oportunidad, según se pudo saber, fue invitado a musicalizar la «clande» al conocido DJ Papu, que tocó hasta altas horas de la mañana. La fiesta transcurrió sin mayores inconvenientes hasta que salió el sol y pasadas las 8.30, mientras la música seguía a todo volumen y ninguno de los asistentes se había movido del lugar.

En ese momento, y tal como se observa en las imágenes del video publicado a continuación, se produjo una feroz pelea entre varios de los concurrentes a la celebración ilegal, tras lo cual se generó una batahola, con trompadas, patadas, piedras y todo elemento volando por los aires. Pero el momento de mayor dramatismo se vivió cuando un grupito comenzó a disparar, lo que provocó pánico, corridas e instantes de desesperación y confusión.
«Empezaron a los tiros como si nada, había chicos menores, mujeres, gente de todo tipo. Esta gente es de lo peor, no somos todos así acá, hay mucha gente laburante. Empezaron a los balazos y pensamos que nos íbamos a morir todos. Si no mataron a nadie, fue de casualidad», contó uno de los asistentes.

