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Un hombre apareció muerto con un balazo en la cabeza en su casa de la localidad bonaerense de Punta Indio mientras tomaba mate con un sujeto al que, al parecer, le había dado alojamiento por un par de días, dado que esa persona se había separado en forma reciente. Para las autoridades policiales, la víctima se suicidó con una carabina de su propiedad, pero para sus familiares directos «es imposible que se haya quitado la vida». Dudas, confusión y misterio envuelven a un caso que no debe quedar impune y que ya sacude a la opinión pública.
De acuerdo a lo que pudo averiguar PUM!, el suceso se produjo el domingo 13 de septiembre pasado en la vivienda que Leonardo Dekker tenía en esa localidad del nordeste de la provincia de Buenos Aires, a unos 150 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

«El sábado llamó Leo a una de las hijas que tenemos en común, que tiene 16 años y vive conmigo en Capital Federal, para decirle que estaba contento porque había cobrado un trabajo y que se iba a acercar a Buenos Aires para verla. El domingo a la mañana, me llaman por teléfono a decirme que Leo se había suicidado. Que estaba tomando mate con un conocido de Punta Indio que le había pedido alojamiento por dos días, porque se había separado de la mujer. Un tal Carlos Espósito, que no conocemos en la familia», contó la ex esposa de Dekker, Gisella Antelo, a Solo Noticias Punta Indio.

«Me dijeron en la comisaría que estuvieron tomando mate a las 8 de la mañana del domingo, y que en un momento, Leo entra a la habitación y se escucha un disparo. Este señor se encuentra con Leonardo muerto, tirado en la cama. No puede ser, de ninguna manera, en primer lugar Leo no tenía ningún tipo de depresión. Al contrario, estábamos luchando con la vida de su madre que está internada, con un problema respiratorio. Una semana atrás, Leo le hizo una transfusión de sangre. Leo estaba feliz con estar terminando la construcción de su casa, estaba feliz de reencontrarse en esta cuarentena con su hija de 16 años. ¿Un domingo a las 8 de la mañana? Leo levantado ¿para qué? No, imposible» comentó la ex mujer, visiblemente compungida por el suceso.
Gisella dio más detalles aún: «cuando fue la policía, la plata no estaba, no encontraron un centavo. Leo tenía dos armas en la casa, le gustaba salir a pescar, a cazar vizcachas. Faltaba una de las dos. Leo estaba tirado en la cama, la bala entró por el lado izquierdo de la cabeza y Leo era diestro. Entró por el lado izquierdo arriba de la oreja, no entiendo cómo una persona siendo diestra logra llevar una carabina hasta arriba de la oreja izquierda, salvo que tuviera un brazo de goma…».

«Cuando cae la policía, tenía muerte cerebral. El corazón seguía latiendo. También encuentran un balazo dentro de esa habitación, de afuera hacia adentro. Y esa bala no está. Vamos a saber si esa bala es la que está en la cabeza de Leo. Pero en el ínterin, ese señor se hizo cargo de ir a la comisaría y en todo Punta Indio la versión de que Leo estaba muy deprimido y se había suicidado», agregó.
«Yo quiero justicia, esto no es así. Leo no estaba depresivo, no era depresivo. Falta un arma, falta todo el dinero. Esa bala no estaba. Leo estaba construyendo esa casa, las ventanas eran nuevas. Esto no es cierto, Leo estaba feliz, tienen que revisar su celular. Ese señor ni siquiera era amigo de Leonardo», contó.

«Leo era conocido en todo Punta Indio como una persona excelente, un muy buen ser humano. Leo era el amigo del pueblo. Lo quería todo el mundo. A nada le decía que no. Por supuesto que creo que le haya dado alojamiento a esta persona, pero que se haya suicidado, no», añadió Gisella.

«Qué casualidad que Leo había cobrado un dinero, le dio alojamiento a ese señor. ¿Leo se suicidó? ¿Por qué se iba a suicidar? Esto no cierra, esto no es cierto. Toda la familia opina lo mismo que yo. Acá hay un sospechoso. ¿Por qué está suelto?» clamó Gisella.
El impactante testimonio de la esposa: «A Leo lo asesinaron»
El informe preliminar de la autopsia
«El proyectil es una bala es de calibre 22, aunque no sabemos de cuál de las dos armas fue disparada, de la que estaba en la casa o de la que desapareció. Efectivamente la bala entró por el occipital, o sea de la oreja hacia arriba y hacia atrás. Muy difícil llegar ahí. Se corrió la bola por todo el pueblo, de gente que apenas lo conocía a Leo, por culpa de este Carlos Espósito se encargó de correr la noticia de que Leo estaba tomando mate con él y que de repente se pegó un tiro en el paladar. Mentira, el paladar lo tiene intacto», señaló Antelo.
«Vamos a seguir adelante, porque tengo cada vez más claro que esto no fue un suicidio de ninguna manera. La mamá tuvo un infarto a raíz de la muerte de su hijo, y quiero aclarar que Leo amaba a su madre y a su familia. El sabía que su mamá estaba enferma. Además, él amaba la vida, la naturaleza, era un tipo alegre, no estaba nada depresivo», concluyó Gisella.
El caso está caratulado como «averiguación de ilícito» y tomó intervención la Fiscalía N°3 del Departamento Judicial La Plata.

