Una joven a punto de dar a luz vivió una auténtica odisea con triste final, luego de que médicos de un hospital público de La Matanza la mandaran a su casa con una infección urinaria cuando en realidad debían realizarle una cesárea. La intervención se la efectuaron recién cuando su bebita ya estaba muerta en su panza.
El suceso, que conmovió a los vecinos de González Catán, distrito del noroeste del Gran Buenos Aires, sucedió el primer día de junio pasado, cuando Ailén Mendes comenzó con dolores producto de su avanzado estado de embarazo.

De inmediato, según pudo reconstruir PUM!, sus familiares la llevaron al Hospital Materno Infantil Doctor José Equiza, del mencionado partido bonaerense para hacerse una ecografía.
Ludmila Díaz, allegada a Ailén, contó que «ella fue a sacar el turno y el martes se fue a hacer la ecografía y le dijeron que la bebé estaba sentada y tenía que ir por cesárea. Ella fue otra vez al hospital para que le hagan la cesárea porque además estaba con dolores y le dijeron que no podían hacerla, porque la bebé todavía no estaba para nacer».
La misma informante contó que «nos pareció raro, pero Ailén volvió a su casa, porque no la quisieron dejar internada. El día miércoles 3 ella vuelve al hospital por que estaba con dolores, le dijeron que tenía infección urinaria y la volvieron a mandar a la casa. Ella vuelve a su casa y el jueves ella empezó otra vez con los dolore, asistió al hospital y le hacen cesárea a último momento pero la bebé ya estaba muerta».

Los familiares de Mendes exigen justicia y explicaciones por parte de las autoridades del centro asistencial. «Necesitamos que se hagan cargo, esto no puede quedar así. Por favor compartan para que se haga justicia por Nahomi», postearon en redes sociales.

